Escribo…
Escribo para dar salida a lo que siento, para plasmar con palabras todo aquello que me ha sucedido, para fijarla en un soporte la memoria antes de perderla definitivamente, antes de que la nieve del tiempo lo borre todo.
Escribo porque no creo que tenga razón muchas veces, porque soy incapaz de aprehender toda la realidad y porqué en fondo sé que me equivoco. En el fondo, deseo que mis palabras sean puestas en tela de juicio, criticadas y así contrastar mi visión con la de los otros.
Escribo porque tengo dudas y a veces la luz de los demás aclara las propias incertidumbres. También lo hago para aprender a expresarme mejor, para plantearme dudas, para tratar de asomarme al abismo de mi propia individualidad y tratar de mirar más lejos.
Y a veces sólo escribo para justificar porqué escribo…
Kids
Escucho a Robbie Williams y comienzo a pensar en todos nosotros. No nos parecemos ni a nuestros padres y que decir de nuestros abuelos. Parece que vivimos una adolescencia dorada de la que no pensamos salir. Somos simpáticos, alegres, sin demasiados complejos, sabemos divertirnos, salimos sin pudor a comer, a cenar, a tomar unas copas… Gastamos lo que tenemos y siempre estamos un pelín entrampados. Ya no somos unas hormiguitas que guardan cada peseta pensando en pasado mañana y en el futuro de nuestros hijos.
Ahora es posible ser mayor sin ser viejo. Las diferencias son menos visibles entre la gente que pasa la treintena y los veinteañeros. Todo parece estirarse como chicle. No es raro llegar a la treintena viviendo con papa y mama, abusando de los excelentes servicios hoteleros que estos nos brindan. ¿Será el síndrome de Peter Pan una pandemia generacional? ¿Será sólo una cuestión económica?…
Desde luego no engrosaremos las filas de sexagenarios cuyo máximo disfrute es observar la ejecución de las obras. Podremos seguir viendo a exposiciones, disfrutar de la comida thai o simplemente seguir jugando a juegos de rol con nuestros amigos. Seguiremos buscando nuevas formas de comunicarnos y siguiendo cada revolución tecnológica que se presente. Todo esto está muy bien, pero a veces creo que hemos perdido algo, y no sé muy bien que es… ¿Será la conciencia política, o tal vez el sentido de responsabilidad? No lo sé, pero algo está pasando…
De ciudades invisibles, olvidadas, inventadas…
Aún resuenan en nuestra memoria nombres de míticas urbes, envueltas en las entretelas del tiempo y la leyenda. Ciudades con exóticos nombres de mujer, fruto y mayor exponte de grandes civilizaciones hoy olvidadas; caprichos de la vanidad humana, en la que el hombre podía ser realmente hombre; donde el lujo, la miseria, la exquisitez y lo más chabacano se mezclaba sin mancharse mutuamente.
Allí y sólo allí, se podía ser tan libre que las mentes bienpensantes de hoy en día no dudarían en renegar de todo ello, por miedo, sí, por miedo y por vergüenza. Ahora ya no hay libertades, al menos no tan altas. Vivir, disfrutar y morir era más sencillo, nadie censuraba la vestimenta del otro, nadie se molestaba en mantener una imagen pública de aburrida beatitud, los lupanares no eran lugares oscuros y rodeados de sombras.
Pero ahora son sólo evocadoras sombras del pasado.En nombre de ciegos y despiadados dioses, temerosos del la verdadera deidad del mismo hombre, fueron destruidas.
¿Volverán nuestros ojos a deleitarse con los jardines flotantes de Babilonia? ¿Intentaremos una vez más ser superiores a los dioses que nos hemos inventado?
Libro de Almohada 12. Otra de las cosas que ha hecho que el séptimo mes…
Otra de las cosas que ha hecho que el séptimo mes haya sido mucho más movido de lo que en principio debía de ser, tiene que ver con aquel amante del que ya os he hablado.
No contento con desdeñarme lanzó duras acusaciones contra mí, hasta el punto que para salvaguardar mi honor y no sentir que me tomaba el pelo le propuse muchas veces que hablásemos de todo lo que había pasado y sus repercusiones, y tomó esto como una afrenta.
Llegados a este punto y para entender mejor todo esto, he de decir que si bien nuestras ocupaciones son diametralmente opuestas, muchas veces nos vemos casi obligados a cruzarnos en el desarrollo de nuestras labores profesionales. Ello hacía bastante molesto los encuentros. No porque fueran rudos y desmadejados sino porque pese a sus funestas declaraciones aún se dirigía a mí aparentando que no pasaba nada. Por ello, le solicite una charla en privado para poder dejar zanjado el tema y poder comportarnos con naturalidad, sin aprecio ni desprecio, otra vez.
Ante su falta de interés y mi necesidad de poner las cosas en su sitio, al final acabo enviándome un papelito para quedar, pero con tantos insultos velados que mi respuesta fue negarle la palabra.
¡Qué bueno es el tiempo para poner las cosas en su sitio! Pues ahora cuando me ve, aparta la mirada y se pone rojo como un tomate! ¡Yo sin embargo puedo ir con la frente muy alta y mirar a quien quiera! ¡Qué necesario era quemar todas las naves y no aferrarse al odio!
De momento la torta que debía haber explotado en su cara sigue en la palma de mi mano, pica menos, pero ojo, aún pica…
Libro de Almohada 11. A veces pienso en el ritmo tan acelerado…
A veces pienso en el ritmo tan acelerado que le damos a la vida y como nuestros cuerpos se acaban resintiendo de nuestros desmanes. Creo que para lo que hacemos, demasiado poco se quejan… Pobrecillos… Pero a veces nos juegan muy malas pasadas y nos dejan tirados en medio de la acción.
Entonces estamos incapacitados para seguir pero obligados a ello… Curioso… A veces parece que sólo podemos dejarnos llevar y tratar de hacerlo lo mejor posible, dejar las cuestiones no vitales, aferrarnos a algo y seguir adelante sin pensar y sin sentir, ni ver, como si de repente a nuestro alrededor se hubiera conjurado una tormenta de arena que nos lacera sin pudor y hace que no sepamos muy bien donde estamos, adonde vamos y si realmente tiene sentido exponerse a las inclemencias y a los elementos.
¡Pero cuan ciego es nuestro instinto de supervivencia, que aún ciegos, magullados y atontados no guía! Nosotros obsesionados con la velocidad y nuestro cuerpo recomponiéndose de y a base de pedazos, nuestros, prestados, reparados o rotos, de saldo… ¡Pero qué dolor cuando nuestras fuerzas no son nuestras y nuestro propio cuerpo saca los banderines blancos para preparar la rendición! ¡Sólo la voluntad, dura generala, puede hacer volver a todos los soldados heridos, tristes, tumefactos a sus puestos y hacer que volvamos a ser personas (o algo parecido).
Libro de Almohada 10. Durante el sexto y el séptimo mes mis obligaciones…
Durante el sexto y el séptimo mes mis obligaciones aumentan exponencialmente, ya que además de seguir con todas mis obligaciones, tengo que dedicar muchas horas al estudio. El segundo y el sexto mes son los meses más ocupados del año y siempre deseo que pasen rápidamente.
Si bien el sexto mes pude realizar todas mis tareas y obtener unos frutos bastante gratificantes, el comienzo del séptimo mes fue muy fatigoso, pues unas fiebres me asaltaron sin previo aviso. Y al no poder eludir mis obligaciones, he tenido que seguir haciéndolas, aún a sabiendas de que más me valdría haber estado en cama y dejando que me cuidasen.
¡Qué insulsas e incluso molestas son nuestras ocupaciones cuando no podemos realizarlas en plenitud de facultades! ¡Ni siquiera aquellas cosas que hacemos por gusto logran reportarnos placer y cuan rápido se vuelven un engorro!
Alucinada en plan Sor Ángela de la Cruz.
Este fin de semana he estado en cama pasando unas fiebres por lo que no he podido cumplir para con vosotros. Bueno presento mis excusas y aprovecho para haceros participes de mis alucinaciones.
“Unas manos pequeñitas como manecillas de reloj están en mi sueño, ¿cuando aparecieron? Son manos ladronas que recogen retazos de sentimientos y hacen poemas, poemas preciosos, tomados del sueño. ¡Que manos ladronas de sueño! ¡Cuan hábiles para dar forma a mis más íntimos pensamientos…”
“Las letras del portátil tienen vida propia, no soy capaz de que queden en su sitio, que baile más curioso…”
“En fragor de lo fiebre las ideas se arremolinan…y una total falta de ganas hace que no arrime al ordenador”
“La fiebre lo condiciona todo, siento como si una pelota de gelatina se moviéndose a su antojo dentro de mi cabeza, después de muchos paños fríos y medicinas varía. Es como la marea…sube… baja… ajena a mí volundad”
“Hoy he recurrido a un sinfin de pasillas para poder estar de pie, pero ya pierden su efeto. Buenas noches.”
Divagando…
Esta noche tengo la cabeza como las maracas de Antonio Machín y no me veo con fuerzas para terminar hoy el post que deje inconcluso ni de expresarme con total lucidez. Así que el post de hoy serán párrafos inconexos y sin ningún tipo de cohesión, ni estilística ni temática. Bueno, que no tienen demasiado sentido, son divagaciones en voz alta. Pero hoy es lo que hay…
“Siempre quise escribir una novela, empezaría con algo así como Aún recuerdo la primera vez que le ví… Durante mucho tiempo fui escribiendo mentalmente el primer capitulo y siempre trataba de una persona diferente…”
“Lo que realmente me exaspera de algunos de mis amantes es su optimismo. Cuando estoy con ellos pienso que me gustaría poder sentir tanto placer o al menos sentir realmente todo el deseo y la excitación que ellos parecen estar sintiendo. Es una cuestión de envidia o de falta de motivación. En fin, no sé… De todas maneras el excesivo interés por mi persona o demasiados halagos me abotargan y hacen que pierda rápidamente el interés…”
“Las drogas, es decir aquello que puede llegar a ser adictivo, es pequeñas dosis estimulan, en dosis mayores abotargan y en caso de consumo masivo acaban matando. ¿Pasará lo mismo con el deseo? ¿Lo poco lo estimula y lo mucho lo mata?.”
“Actualmente valoró más una buena sesión de sexo oral que una buena comida. Aún conozco un par de restaurantes que por unos cientos de euros logran colmar todos mis deseos y sin embargo apenas si he conseguido placer que se pueda catalogar como orgásmico cuando un hombre ataca mis bajos.”
“A veces creo que para ser feliz sólo necesitaría un buen fisioterapeuta, un buen abogado y un medico de cabecera francamente bueno y que me llevase muy bien con los tres, al menos lo suficiente como para poder ir con ellos a alguna exposición, salir a cenar fuera o tomar una copa y contarnos confidencias. Así tendría todas mis necesidades físicas y sociales cubiertas.”
“Desde luego los McDonalds y la Coca Cola son dos signos inequívocos de la democracia. Nadie toma una Coca Cola o un Whopper mejor por tener más dinero que otro. Eso realmente es democracia, que lo que puedas conseguir en la vida no dependa de cuanto dinero llevas en tu bolsillo.”
Tensión sexual no resuelta (II)
Hay momentos en los que la TSNR puede ser más acusada que en otros, sobre todo en la adolescencia. Esta etapa esta plagada de dudas y la TSNR sólo viene a acentuarlas. Entre las principales dudad que suelen surgir está la falta de confianza en uno mismo, el miedo al rechazo, la posibilidad de ser motivo de burla así como la falta de conocimiento o control de las propias pulsiones sexuales.
La TSNR no tiene una duración estricta, pero normalmente acaba si B acepta dentro de un tiempo prudencial o A se acaba aburriendo de la falta de resultados, aunque en algunos casos puede degenerar en conductas patológicas que rayan lo obsesivo, sobre todo si actitud de B es incitadora y cortante a la vez.
Como ya he referido el hecho de que la parte B consiga ciertas cotas de poder sobre A hace que B en un momento determinada decida abusar de su poder. En estos casos el buen juicio y el valor de la presa son los que nos darán las directrices para mantener nuestra postura o claudicar y pasar a otro tema.
[POST INCONCLUSO]
Tensión sexual no resuelta (I)
La TSNR además de ser uno de los ingredientes más utilizados para mantener nuestra atención en las teleseries resulta tremendamente interesante en las parejas reales.
Posiblemente todos tengamos alguna tensión de esas no resuelta y que de una manera u otra nos alegra o nos jode la vida.
Siempre que dos personas A y B se relacionan surgen una serie de deseos. Entonces, una de ellas toma la iniciativa v. g. A. En ese momento es B quien maneja la situación.
YA TENEMOS LA TENSIÓN SERVIDA Y A LOS CONTRINCANTES EN EL CAMPO DE JUEGO.
Normalmente se establece un intercambio de información entre A y B. Normalmente A se sentirá inseguro y realiza una serie de ataques y retiradas, mientras que B comienza a tomar conciencia de su poder. Cuando B considera que ya tiene la información necesaria se procede a la copula.
Por otra parte esta el factor tiempo, si B decide mantener la distancia aumenta su control de la situación y la incertidumbre de A se incrementa. Normalmente a mayor dificultad mayor valor otorgamos a la consecución del acto. El incremento de poder por parte de B puede acabar produciendo adicción y en ese caso hablaríamos de personas adictas al romance que prolongan o dejan en punto muerto la TSNR.
En nuestra vida todos pasamos por A o B en más de una ocasión y sometemos o nos vemos sometidos por el deseo.