Libro de Almohada 12. Otra de las cosas que ha hecho que el séptimo mes…
Otra de las cosas que ha hecho que el séptimo mes haya sido mucho más movido de lo que en principio debía de ser, tiene que ver con aquel amante del que ya os he hablado.
No contento con desdeñarme lanzó duras acusaciones contra mí, hasta el punto que para salvaguardar mi honor y no sentir que me tomaba el pelo le propuse muchas veces que hablásemos de todo lo que había pasado y sus repercusiones, y tomó esto como una afrenta.
Llegados a este punto y para entender mejor todo esto, he de decir que si bien nuestras ocupaciones son diametralmente opuestas, muchas veces nos vemos casi obligados a cruzarnos en el desarrollo de nuestras labores profesionales. Ello hacía bastante molesto los encuentros. No porque fueran rudos y desmadejados sino porque pese a sus funestas declaraciones aún se dirigía a mí aparentando que no pasaba nada. Por ello, le solicite una charla en privado para poder dejar zanjado el tema y poder comportarnos con naturalidad, sin aprecio ni desprecio, otra vez.
Ante su falta de interés y mi necesidad de poner las cosas en su sitio, al final acabo enviándome un papelito para quedar, pero con tantos insultos velados que mi respuesta fue negarle la palabra.
¡Qué bueno es el tiempo para poner las cosas en su sitio! Pues ahora cuando me ve, aparta la mirada y se pone rojo como un tomate! ¡Yo sin embargo puedo ir con la frente muy alta y mirar a quien quiera! ¡Qué necesario era quemar todas las naves y no aferrarse al odio!
De momento la torta que debía haber explotado en su cara sigue en la palma de mi mano, pica menos, pero ojo, aún pica…