Libro de Almohada 11. A veces pienso en el ritmo tan acelerado…

Julio 6, 2006 at 22:42 (Libro de Almohada)

A veces pienso en el ritmo tan acelerado que le damos a la vida y como nuestros cuerpos se acaban resintiendo de nuestros desmanes. Creo que para lo que hacemos, demasiado poco se quejan… Pobrecillos… Pero a veces nos juegan muy malas pasadas y nos dejan tirados en medio de la acción.

Entonces estamos incapacitados para seguir pero obligados a ello… Curioso… A veces parece que sólo podemos dejarnos llevar y tratar de hacerlo lo mejor posible, dejar las cuestiones no vitales, aferrarnos a algo y seguir adelante sin pensar y sin sentir, ni ver, como si de repente a nuestro alrededor se hubiera conjurado una tormenta de arena que nos lacera sin pudor y hace que no sepamos muy bien donde estamos, adonde vamos y si realmente tiene sentido exponerse a las inclemencias y a los elementos.

¡Pero cuan ciego es nuestro instinto de supervivencia, que aún ciegos, magullados y atontados no guía! Nosotros obsesionados con la velocidad y nuestro cuerpo recomponiéndose de y a base de pedazos, nuestros, prestados, reparados o rotos, de saldo… ¡Pero qué dolor cuando nuestras fuerzas no son nuestras y nuestro propio cuerpo saca los banderines blancos para preparar la rendición! ¡Sólo la voluntad, dura generala, puede hacer volver a todos los soldados heridos, tristes, tumefactos a sus puestos y hacer que volvamos a ser personas (o algo parecido).

5 comentarios

  1. Mayandra, decelerada dijo:

    A mí me ocurre exactamente el revés. Cada vez decelero más, y más, y más. Y llegará un momento, como no deje de decelerar, en el que la máquina se pare. Y una vez que un motor se para, cuesta arrancarlo. Y si la batería se ha agotado, a veces ni siquiera se puede volver a arrancar.

  2. cortesana dijo:

    Mayan, Mayan, Mayan… Últimamente he pensado mucho en muchas cosas y estoy empezando a pensar que tal vez sólo seamos esclavos de nuestros humores, maquinitas con pequeñas taras a la hora de segregar una u otra hormona y todo ello condicione nuestra percepción y comportamiento.

    Tal vez los melancólicos tengamos demasiada bilis negra como decían en medievo. Así que más vale no tomarnos demasiado en serio.

    Por cierto, no me creo que seas capaz de pararte, ya te aguijoneará algo por ahí. Es imposible beber dos veces la misma agua del mismo río y el movimiento en consustancial al mundo sublunar.

  3. Mayandra dijo:

    Ah, Cortesana, eso me ha recordado al estudio que hice este curso pasado (ay, curso pasado, curso que se acabó, ay…) sobre el Dr. Faustus de Thomas Mann. La “Melencolia I”, de Durero, me vino de perlas para mi argumentación [http://www.primepuzzles.net/images/durer23.gif].

    Aquí quedo, en mi reino destruído, a la espera del aguijón. Y más me vale que llegue pronto.

  4. Juanpe dijo:

    Y k hay de malo en ir lento??? hay toda una tendencia a la lentitud…Slow food, slow life, slow sex……ummmmm. Al final quien gano fue la tortuga a la liebre no???

  5. cortesana dijo:

    Tienes razón, pero a veces es la vida la que los impone el ritmo. Trataré de ser más tortuga y menos liebre. Aún así cada vez tengo más y más cosas pendientes.

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