Cruzar el Rubicón
Desde el río Rubicón hasta ciudad de Roma es una zona desmilitarizada. Ningún soldado puede cruzar el río si no es como civil. Cesar, sin embargo, lo cruza con sus tropas. A partir de ese momento ya no puede haber marcha atrás. Sólo puede ganar e imponerse al senado o ser declarado enemigo del Republica. Ha llegado a un punto de no retorno.
Algo así nos pasa a todos alguna vez en nuestra vida, bien de motu propio o impelidos por las circunstancias, nos vemos abocados a cruzar el Rubicón. Y una vez nos vemos al otro lado, ya no hay posibilidad humana de desandar lo andado. No cabe una disculpa o la renuncia… Nos vemos abocados a dejarnos llevar por la única opción posible, seguir adelante, pase lo que pase, pues no podemos pactar con las dificultades, o las vencemos o nos vencen.
¿Qué suertes nos deparará el destino? ¿Seremos enemigos de la res pública o héroes vencedores? Desde luego, pase lo que pase, es muy probable que no esté en nuestras manos, pero no por ello dejaremos de intentar que todo salga lo mejor posible.
Desde el otro lado del río todo cambia sustancialmente, y sólo podemos tratar de amoldarnos a las nuevas circunstancias y rogar que los hados nos sean favorables.
Tocando el cielo

Estás son las estadísticas de las visitas de este blog. Tremendo, más de mil visitas, Ciento cuarenta y seis visitas en un día, treinta y nueve comentarios (y la calidad de los mismos) en Defensa apasionada del español…Siento como si estuviera tocando el cielo con la punta de los dedos.
No puedo acostarme sin daros a las gracias a todos uno por uno, pues en este blog es tan mío como vuestro, bueno, de hecho es un poco más vuestro que mío, jejejeje.
Gracias pues a Ana-Lidia, Angus, Lady Angus, Mayandra y Rita. He decidido poneros por orden alfabético, jejejeje, para evitar piques. Soy ansí. Y gracias al resto de personas que han hecho comentarios y a todos mis, es decir, nuestros lectores.