Secretos
Paseando por ahí, un poco antes que de costumbre, he estado viendo unas cuantas paginas interesantes: Post a Secret, y su versión en español: Post a Secret Spain. Básicamente, por lo poco que he visto, se trata de mandar al blog una postal y ellos la publican, creo. Para más detalles os remito a los sitios originales.
Se trata de una manera de dar salida a ese tipo de secretos que si no los cuentas revientas. ¿Y qué mejor manera de contarlos? Así de forma anónima y mediante collages, quedan muy poéticos, he leído unos cuantos, pequeñas venganzas inconfesables, cosas que hacemos y no admitiríamos nunca, algún adulterio con moraleja, en fin, un poco de todo y para todos.
Y mientras lo leía, pensaba en mis propios secretos, esos que podrían salir en Mujeres desesperadas. Desde luego no tengo muchos. Bueno, mi único secreto inconfesable: supongo que tendría que hablar de los tranquilizantes, benzodiazepinas, en fin, todos esos principios activos, diacepam, lornazepam, ketazolam…
No creo que sea un secreto demasiado exclusivo, desde luego el Lexatin fue uno de los 5 fármacos más vendidos el año pasado. Por lo tanto no creo que sea la primera ni la última persona que esconda un secreto como éste.
Libro de visitas
Estimados lectores:
Si queréis darme alguna opinión sobre mis escritos o simplemente hacer constar que habéis pasado por aquí, no dudéis en dejar vuestros mensajes yvuestros blogs para que pueda visitaros.
Espero que el contenido os resulte ameno y disfrutéis leyéndolo.
Muchas gracias
L. ( y III)
Desde luego, no todos nuestros encuentros eran en su casa. Muchas veces fuimos juntos a las conferencias que daban en Museo del Prado los sábados por la mañana, otras veces me llevaba a ver exposiciones, sobre todo las inauguraciones del Reina Sofia o salíamos de compras, es decir: saliamos a que me comprara cosas a mí.
También teniamos por costumbre salir a comer a restaurantes finos y elegantes. Solía llevarme al cine, a ver películas que pensaba me podían gustar y, a veces, le acompañaba en alguna visita formal que tenía que hacer y me presentaba como un familiar.
Tenía todo tipo de atenciones para conmigo. Siempre se preocupó mucho por mi forma de vestir y, de vez en cuando, al llegar a su casa encontraba bolsas con pequeñas golosinas de Gucci, Caramelo, Raplh Laurent…
También se preocupaba de evitarme demasiados ratos de ocio, y como en esa época estaba de moda el diseño gráfico me apuntó a un curso de diseño gráfico por ordenador y me compro mi primer 486. Así comencé a ganarme algún sobresueldo con lo trabajitos que me encargaba.
En lo que respecta al sexo, después de los primeros meses, en los que el pudor y la vergüenza me vencían a menudo, la situación comenzó a ser más intensa: muchas veces me esperaba en su casa completamente desnudo y haciamos en amor en la entrada, sin ningún tipo de preambulos; en otras ocasiones en las que el deseo apremiaba, tuvimos que usar los sitios más extraños para dar salida a nuestras ansias.