L. ( y II)

Mayo 27, 2006 at 8:40 (Amantes, L.)

Aún recuerdo, aquellos, nuestros primeros encuentros. Normalmente nos veíamos en su casa, me llevaba al salón, donde charlábamos y entre juegos y amarrucos me besaba y desvestía poco a poco. Yo también jugaba con el, le desabrochaba la camisa, le mordía los pezones, me sentaba encima de él y no le dejaba moverse. Aquellos juegos, aumentaban el deseo. Aunque por aquel entonces yo aún sentía cierto pudor. Creo que en fondo, gracias a esos juegos previos lograba desinhibirme un poco.

Después, solíamos pasar al dormitorio, en una cama decimonónica, que según me contó, era aquella donde su madre le dio a luz. Allí terminábamos de desvestirnos y nos tendíamos en la cama, completamente desnudos. En esa cama y en múltiples jornadas, entre el pudor y la culpa, yo era demasiado joven, aprendía poco a poco. Aún recuerdo mi cara de contrariedad cuando, después de varios encuentros, sentí mi primer orgasmo compartido.

Después de que él llegase al orgasmo, seguíamos retozando en la cama. El olor del sexo consumado lo llenaba todo, y los restos de su líquido seminal fundían nuestros cuerpos en uno. Me hablaba de Kant, de la belleza, del amor… le gustaba divagar y yo le escuchaba, embelesado por la música de sus palabras.

El siempre se duchaba primero, mientras yo remoloneaba en la cama, recordando sus palabras, o mirando mi cuerpo tendido en la cama en el espejo del armario, posiblemente tan antiguo como la cama. Sentía mi sexualidad como una fuerza tangible, me gustaba mi cuerpo, me contemplaba y admiraba, mi pelo revuelto, el sudor y los restos de semen en mis muslos….

Cuando acaba de ducharse venía a buscarme y él mismo me lavaba, con delicadeza y precisión, como quien baña a un niño pequeño. Después me secaba, y sacaba un bote de crema hidratante de Bulgari Black y la extendía cuidadosamente por mi piel.

Después del rito del baño, nos vestíamos y bajábamos a cenar a algún restaurante. Nos gustaba ir al 5 jotas, a José Luis, a Aguinaga…

Al despedirnos, siempre me daba una propina, para que cogiera un taxi y para que me comprase algo bonito.

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