Y la nave va…

Mayo 31, 2006 at 22:10 (Sobre este blog...)

Bueno, poco a poco este blog va tomando forma, las entradas se van sucediendo y trato de mantener un buen ritmo de publicación y ya se pueden leer más opiniones que la propia. Y eso me encanta.

He estado leyendo diversos artículos publicados en blogs para tener una idea más clara de cómo llevar a buen fin esta empresa. Os recomiendo los siguientes:
Dans, Enrique. “Consejos para bloggers noveles”
Microsiervos. “12 consejos para que tu blog sea mucho mejor”

Seguiré usando estos consejos como libro de cabecera y bueno, podéis ir diciéndome que os va pareciendo todo esto. Y por último, pero no menos importante, gracias por seguir o empezar a leerme.

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¿Cortesana o ex-cortesana?

Mayo 29, 2006 at 23:06 (Sobre mí...)

Cuando comencé este blog y me tocó ponerle título, dude entre usar el término cortesana o ex–cortesana. La razón a esa duda se basaba en el hecho de que me he casado recientemente. Así pues, al haber contraído matrimonio… ¿en qué situación me encontraba?

Desde de luego, sigo considerándome una cortesana, aunque desde la perspectiva matrimonial, algunas cosas se ven de manera diferente. Desde luego, sigo desempeñando mi profesión; aún mantengo contacto con clientes-amantes anteriores a mi boda y, por otra parte, también soy la cortesana de mi marido.

Esta situación a más de uno le parecerá egoísta o pueril y puede que me lleve a más de uno a reprobar mi comportamiento. Desde luego, culpabilizar cualquier relación fuera del matrimonio es bastante común, tanto como mantener relaciones extramatrimoniales.
A mí, personalmente, no me parece mal. Tan sólo trato de satisfacer mis necesidades. Por una parte, gracias al matrimonio tengo resueltas las necesidades fisiológicas: tengo un piso precioso, una nevera repleta, una muchacha que limpia en casa; y también las necesidades de seguridad y aceptación social, mal que bien, un marido hace compañía y me permite escamotearme de la soledad.

Por otra parte, al tener cubiertas las necesidades más básicas puedo permitirme tratar de satisfacer las necesidades más elevadas: autoestima y autoactualización. Y gracias al ejercicio de mi profesión, suelo ir cubriendo, en mayor o menor medidad, el resto de necesidades.

Desde luego también podría tratar de satisfacerlas de otro modo más ortodoxo, pero desde siempre he actuado como lo hago ahora. Supongo que sería difícil cambiar. En mi caso, me resulta más sencillo echarme un amante que crear una amistad. No sé si será la mejor manera de comportarse, desde luego… Pero como ya he dicho, cambiar a estas alturas, cual lo menos, me parece complicado.

Así, por no querer limitarme a una vida manital segura, pero mas bien aburrida y no querer castrar o ver frustados mis deseos y necesidades ypor mi forma de actuar, por todo lo vivido anteriormente, supongo que seguiré siendo una cortesana en activo durante mucho tiempo.

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Secretos

Mayo 28, 2006 at 20:49 (Reflexiones en voz alta)

Paseando por ahí, un poco antes que de costumbre, he estado viendo unas cuantas paginas interesantes: Post a Secret, y su versión en español: Post a Secret Spain. Básicamente, por lo poco que he visto, se trata de mandar al blog una postal y ellos la publican, creo. Para más detalles os remito a los sitios originales.

Se trata de una manera de dar salida a ese tipo de secretos que si no los cuentas revientas. ¿Y qué mejor manera de contarlos? Así de forma anónima y mediante collages, quedan muy poéticos, he leído unos cuantos, pequeñas venganzas inconfesables, cosas que hacemos y no admitiríamos nunca, algún adulterio con moraleja, en fin, un poco de todo y para todos.

Y mientras lo leía, pensaba en mis propios secretos, esos que podrían salir en Mujeres desesperadas. Desde luego no tengo muchos. Bueno, mi único secreto inconfesable: supongo que tendría que hablar de los tranquilizantes, benzodiazepinas, en fin, todos esos principios activos, diacepam, lornazepam, ketazolam…

No creo que sea un secreto demasiado exclusivo, desde luego el Lexatin fue uno de los 5 fármacos más vendidos el año pasado. Por lo tanto no creo que sea la primera ni la última persona que esconda un secreto como éste.

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Libro de visitas

Mayo 28, 2006 at 2:05 (Libro de visitas)

Estimados lectores:

Si queréis darme alguna opinión sobre mis escritos o simplemente hacer constar que habéis pasado por aquí, no dudéis en dejar vuestros mensajes yvuestros blogs para que pueda visitaros.

Espero que el contenido os resulte ameno y disfrutéis leyéndolo.

Muchas gracias

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L. ( y III)

Mayo 28, 2006 at 0:25 (Amantes, L.)

Desde luego, no todos nuestros encuentros eran en su casa. Muchas veces fuimos juntos a las conferencias que daban en Museo del Prado los sábados por la mañana, otras veces me llevaba a ver exposiciones, sobre todo las inauguraciones del Reina Sofia o salíamos de compras, es decir: saliamos a que me comprara cosas a mí.

También teniamos por costumbre salir a comer a restaurantes finos y elegantes. Solía llevarme al cine, a ver películas que pensaba me podían gustar y, a veces, le acompañaba en alguna visita formal que tenía que hacer y me presentaba como un familiar.

Tenía todo tipo de atenciones para conmigo. Siempre se preocupó mucho por mi forma de vestir y, de vez en cuando, al llegar a su casa encontraba bolsas con pequeñas golosinas de Gucci, Caramelo, Raplh Laurent…

También se preocupaba de evitarme demasiados ratos de ocio, y como en esa época estaba de moda el diseño gráfico me apuntó a un curso de diseño gráfico por ordenador y me compro mi primer 486. Así comencé a ganarme algún sobresueldo con lo trabajitos que me encargaba.

En lo que respecta al sexo, después de los primeros meses, en los que el pudor y la vergüenza me vencían a menudo, la situación comenzó a ser más intensa: muchas veces me esperaba en su casa completamente desnudo y haciamos en amor en la entrada, sin ningún tipo de preambulos; en otras ocasiones en las que el deseo apremiaba, tuvimos que usar los sitios más extraños para dar salida a nuestras ansias.

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L. ( y II)

Mayo 27, 2006 at 8:40 (Amantes, L.)

Aún recuerdo, aquellos, nuestros primeros encuentros. Normalmente nos veíamos en su casa, me llevaba al salón, donde charlábamos y entre juegos y amarrucos me besaba y desvestía poco a poco. Yo también jugaba con el, le desabrochaba la camisa, le mordía los pezones, me sentaba encima de él y no le dejaba moverse. Aquellos juegos, aumentaban el deseo. Aunque por aquel entonces yo aún sentía cierto pudor. Creo que en fondo, gracias a esos juegos previos lograba desinhibirme un poco.

Después, solíamos pasar al dormitorio, en una cama decimonónica, que según me contó, era aquella donde su madre le dio a luz. Allí terminábamos de desvestirnos y nos tendíamos en la cama, completamente desnudos. En esa cama y en múltiples jornadas, entre el pudor y la culpa, yo era demasiado joven, aprendía poco a poco. Aún recuerdo mi cara de contrariedad cuando, después de varios encuentros, sentí mi primer orgasmo compartido.

Después de que él llegase al orgasmo, seguíamos retozando en la cama. El olor del sexo consumado lo llenaba todo, y los restos de su líquido seminal fundían nuestros cuerpos en uno. Me hablaba de Kant, de la belleza, del amor… le gustaba divagar y yo le escuchaba, embelesado por la música de sus palabras.

El siempre se duchaba primero, mientras yo remoloneaba en la cama, recordando sus palabras, o mirando mi cuerpo tendido en la cama en el espejo del armario, posiblemente tan antiguo como la cama. Sentía mi sexualidad como una fuerza tangible, me gustaba mi cuerpo, me contemplaba y admiraba, mi pelo revuelto, el sudor y los restos de semen en mis muslos….

Cuando acaba de ducharse venía a buscarme y él mismo me lavaba, con delicadeza y precisión, como quien baña a un niño pequeño. Después me secaba, y sacaba un bote de crema hidratante de Bulgari Black y la extendía cuidadosamente por mi piel.

Después del rito del baño, nos vestíamos y bajábamos a cenar a algún restaurante. Nos gustaba ir al 5 jotas, a José Luis, a Aguinaga…

Al despedirnos, siempre me daba una propina, para que cogiera un taxi y para que me comprase algo bonito.

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L. (I)

Mayo 26, 2006 at 20:26 (Amantes, L.)

L. fue sin duda el primero de mis amantes-protectores. Hace casi dos décadas que nos conocimos. Doctor en Filosofía y Letras, y ex profesor de un prestigioso colegio privado, comenzó una exitosa carrera en la administración pública. Cuando le conocí ya era director general de un departamento.

Por aquel entonces, finales de los años 80, era todo un prototipo de belleza. Aparentaba unos cuarenta años indefinidos. Era bastante alto, barbado, con grandes gafas de pasta. tenía ese atractivo que le hacía brillar entre multitudes.

Siempre vestía de manera formal, al gusto de la época, y su barba y pelo, de un negro intenso, siempre estaban perfectamente cortados, ya que solía acudir a la peluquería del antiguo hotel Mindanao una vez a la semana. Sentía preferencia por la ropa de Loewe, por el hecho de que su logotipo fuese la letra inicial de su nombre y gustaba de hacerse las camisas a medida, en la misma tienda en la que se las hacían a su padre.

He de confesar, sin rubor, que el me inicio en las artes del amor. Yo si bien no era virgen, apenas conocía todos los juegos y divertimentos que puede proporcionar el sexo. De su mano, firme y amable, comencé a apurar los goces del amor.

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Libro de Almohada 2. Listas

Mayo 26, 2006 at 3:58 (Libro de Almohada)

Cosas que me incomodan

  • Todo aquello que se realiza con prisa y atropelladamente, pues rara vez resulta prudente ni agradable a los sentidos.
  • Hablar con alguien sabiendo que nos están escuchando. Resulta incomodo porque no podemos hablar con toda libertad y la persona con la que hablamos puede hacerse una idea muy equivocada de nosotros. Por otra parte, las personas que nos escuchan, no puede evitar juzgar nuestras palabras y eso me disgusta e incomoda.
  • Que alguien que aprecio malinterprete algo que he dicho y me dé una respuesta airada. También me siento incomodo ante cualquier malentendido, sobre todo si es con alguien al que aprecio.
  • No encontrar las palabras exactas para expresarme, cuando requieren una respuesta rápida o un comentario concreto.
  • Estar a expensas de las acciones de los demás es sumamente incomodo.

Cosas que me molestan

  • Alguien nos ha prometido algo en un plazo de tiempo determinado. Pasado el tiempo acordado sigue sin producirse. Que molesta resulta la espera y que escaso valor tiene aquel, que pese a habernos dado su palabra, no la cumple o tarda más de lo debido en hacer lo acordado.
    De hecho, la espera nos tiene en vilo y apenas si nos deja concentrarnos el resto de nuestros deberes, lo cual es desagradable y muy molesto.
  • Tratar de hablar con alguien y no lograr localizarlo. Sobre todo cuando tengo algo importante que comunicarle o no quiere coger el teléfono.
  • Recordar algo importante que debíamos haber dicho a alguien, sobre todo si hemos estado hablando largamente con esa persona.
  • Una fea caligrafía en un bello soporte. Cuan ingrato resulta que un escriba desprecie de tal modo el soporte en el que traza sus torpes letras.

Cosas que me disgustan profundamente

  • Algo que se hace fuera de lugar y resulta inapropiado y molesto.
  • Que alguien nos entretenga, con comentarios triviales, mientras estamos ocupados. Me disgusta profundamente fingir que escucho mientras sólo puedo pensar en lo que debo hacer.
  • Alguien que no para de hablar, pero que sin embargo no dice nada. Cuan poco favorable resulta esta exhibición de su ignorancia.

Cosas que me distraen

  • La lectura de un buen libro siempre evita que piense demasiado en mis problemas y hace que, por un rato, me importe me importe más lo que expresa el autor que mis cuitas.
  • Escuchar música, aunque sólo si no la asocio a ningún recuerdo molesto.
  • Oír música mientras hago cualquier otra cosa.

Cosas que me llenan de dicha

  • Todo aquello que además de sorprendente es grato y apropiado.
  • Oír los primeros acordes de una melodía muy querida por mí.
  • Volver a saber de un amigo que ha estado largo tiempo ausente.
  • Que un amigo nos ayude cuando nos sentimos perdidos, es algo que hace que me nos sintamos muy afortunados y dichosos.
  • Leer un mensaje o una nota de alguien al que apreciamos profundamente, sobre todo si nos halaga o sorprende.
  • El sonido de un instrumento tocado sólo para nosotros.

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Empecemos por el principio

Mayo 26, 2006 at 3:55 (Sobre mí...)

Posiblemente haya sido una cortesana desde siempre, no me refiero a otras vidas ni tonterías parecidas. Desde luego toda dedicación o afición tiene algo de forma de entender la vida y en mi caso, fuí consciente de ella a una temprana edad: desde siempre, quise hacer felices a los hombres.

Por ello, para mí ha sido un modus vivendi, pues he trabajado y vivido como cortesana mucho tiempo.

Desde los tiempos en los que conocí a mi primer protector-amante, al que por cierto, aún conservo, han pasado por mi cama y mi vida una gran variedad de hombres.

Aprovecharé este espacio, hablaré de mi vida profesional, de mis protectores-amantes-clientes, de mis experiencias, sentimientos e ideas.

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Libro de Almohada 1. Cierto día del quinto mes…

Mayo 25, 2006 at 0:28 (Libro de Almohada)

Cierto día del quinto mes, sin desearlo, me encontré a un antiguo amante. Yo andaba paseando y fue el quien me llamó. Me extraño que después de haberme desdeñado, ahora mostrase tanto interés por mí. Aunque el lugar donde nos encontrábamos no era propicio, sus palabras fueron amables y llenas de insinuaciones. Yo le respondí con gran imparcialidad aunque con cierta picardía. Él quedó sumamente complacido. Días después, me mandó un papelito en el que se disculpaba por haber sido tan displicente anteriormente.

¡Cuan extraños son los corazones de los hombres…! Un día pierden completamente el interés y, pasado el tiempo, vuelven como mendigos a solicitar nuestros afectos.

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